La cosa es que cuando trabajas mucho, tienes la sensación de perderte todo lo demás.
Si estas en lo demás, tienes la sensación de que nunca llegarás a nada.
No hay termino medio, realmente. Siempre vas a echar de menos algo.
Yo echo de menos notar los subgraves en el pecho, los focos, la gente, chillar a pleno pulmón hasta quedarte afónico, la sensación zumbante de los oídos tras un buen espectáculo, el dolor de piernas, las heridas post-pogo y, sin duda, lo que más echo de menos, es aquella extraña sensación que nos hacía tatuarnos en la frente “QUEREMOS MAS”.
¿Alguien podría explicarme que ha pasado por el camino?
Ya esta. Vuelven las ganas de explotar.
Poco a poco, la época del coma cerebral se acerca. Nuestro invierno se va coleando y las neuronas empiezan a dormirse. Los seres de invierno, también coleamos con él.
Por mi parte, “la hibernación inversa” ha comenzado y me dispongo a colgar el cartel de “No molestar”.
Aviso: los seres invernales tendemos a vivir irritados, agobiados, desganados y aturdidos fuera de nuestra época. Para favorecer la adaptación a los colores chillones, la ceguera solar y demás aditivos del buen tiempo, recomendamos interactuar con nosotros a partir del atardecer. Gracias.
Il: Tom littleson AKA Dilly
Hablemos de algo triste. Hablemos de la parte fea.
De la culpa, del victimismo y de la frustración.
Las canciones no dan en el clavo por casualidad. Esto es un máximo común denominador en todas las historias rotas.
Todos nos sabemos de memoria el camino que nos puso más y más lejos de la estrella polar. Desgraciadamente, esto será algo de lo que no podrás deshacerte así como así.
¿Y por qué? Pues porque fuimos conscientes de cada segundo. Porque es algo lento y angustioso. Una bolita de mierda que nunca deja de crecer. Una cadena de orgullos, malos modos, incongruencias y comportamientos infantiles. El siguiente siempre peor al anterior. Y ahí nosotros brillamos por nuestra incapacidad. Incapaces de pararlo. Incapaces de seguir. Una especie de coma cerebral en el que se termina actuando por instinto. Defensa y ataque. Llegando a un punto en el que ni se recuerda el porqué ni el cómo del asunto. Es más fácil sacar las uñas cuando uno esta inseguro que dejarse apuñalar, ¿verdad?
Nadie se esforzará en entender al otro, así que la bestia irá agonizando poco a poco. Es triste, para qué negarlo. La historia acabará mal. Inevitablemente mal.
Tu culpa. Mi culpa. La culpa de terceros, cuartos e incluso del destino.
Pero aquí nadie se hará responsable del cadáver, por mucho que huela a muerto.
Lo peor es que terminamos sin entender nada. Sin comprender qué fue lo que ocurrió.
Estan los principios de causalidad, pero nadie te sabrá decir el porqué del asunto.
Resultado final:
*Pedazos cercenados de algo que pudo ser y nunca fue. Recuerdos que se quedan pegados por las esquinas y, al igual que las humedades, estarán aferrándose fuertemente a las paredes cada vez que llueva.
* Un efecto secundario: El luto. Uno irónico en la cara y otro, más formal, para el corazón.
Realmente no me importan demasiado los detalles de la historia. Un decimal más o uno menos no alterará nada. Todos estamos rellenos de lo mismo.
Te aseguro que nos arrascamos la herida, prácticamente, de la misma forma.
¿Una prueba de lo que digo?
“Si no fue, entonces no debía ser”.
Ten valor de decirme que esto no zapateó en tu cabeza….
(Source: handtoeye)

* be patient
* be fine
* be balanced
* be kind
(via vfrida42)




